El titular de farmacia convive con una doble figura para sacar el máximo rendimiento a las ganancias: como un trabajador más y como inversor.
La rentabilidad en farmacia es uno de los leitmotiv del farmacéutico. Saber si es rentable depende de multitud de factores, pero hay un camino corto que consiste en facturar dentro de los parámetros de un sector donde la inmensa mayoría de las oficinas de farmacia son, en menor o mayor medida, rentables.
Hay dos datos claves: cuántas personas (pacientes-clientes) atraviesan el umbral de la puerta y cuánto se gastan (ticket medio).
El último informe de Iqvia arroja que en España el promedio de personas que entrar en una farmacia por semana es de 789 personas, mientras que la facturación media es de 1.124.372 euros.
Este informe cifra el ticket medio en las 22.300 farmacias españolas en 30,10 euros. Con estos datos y poniendo el mínimo de 40 horas semanales de apertura, rondar la facturación media pasa por tener 19,7 visitas, 20 visitas cada 60 minutos.
Facturación no es lo mismo que rentabilidad, debido a que se pueden facturar millones y no obtener ningún tipo de renta. No obstante, rentabilidad y farmacia española no tienen muchos problemas en entenderse.
Fernando Campa, economista y profesor en el módulo de finanzas del COF de Barcelona, especifica que la rentabilidad en farmacia tiene una peculiaridad, como es la doble figura del titular como trabajador e inversor y el sueldo como profesional. «Pongamos que a final de año ha habido unos beneficios de 100.000 euros. De esos hay que calcular el salario del titular y de lo que quede será la rentabilidad como inversor», asegura.
Eso sí, Campa defiende que, aunque el sector ha bajado en prestaciones de rentabilidad, «antes se ganaba más», especifica, no es muy habitual ver cerrar oficinas de farmacia por falta de viabilidad económica. Por lo tanto, facturando en cifras cercanas a la media, rentabilidad estará más cerca.
En este sentido, Juan Carlos Serra, especialista en marketing farmacéutico, destaca que el farmacéutico no vive de la facturación, sino del margen, y recuerda que no es lo mismo el beneficio del medicamento que de los productos sin receta. De los 1.124.372 euros de facturación media española al año, un 70,2% (790.099 euros) proviene de los medicamentos, según Iqvia. Evidentemente, los márgenes de los productos sin receta son más elevados, por lo que el porcentaje de venta libre será determinante para su rentabilidad.
Tanto Serra como Campa defienden que se puede hablar de una rentabilidad de una farmacia tipo como la que describe el informe de Iqvia, pero que hay muchas realidades.
En este sentido, Iqvia especifica que divide las farmacias españolas en tres grupos según su facturación. El grupo A es el 20% top de farmacias en España con una facturación de 2.178.407 euros anuales de media; el grupo B, que engloba el 30% siguiente, atesora una facturación de 1.235.839 euros y el tercer grupo, que es el 50% restante, tiene una facturación media 635.921 euros.
Rentabilidad
Cifrar la rentabilidad de algunos servicios como los sistemas personalizados de dosificación (SPD) no es nada fácil. ¿Cuántos pacientes se necesitan para que sea rentable?¿Y cuánto se cobra? La segunda pregunta tiene una respuesta de unos 30 euros aproximadamente, aunque varía por comunidades. No obstante, el Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Cataluña realizó un estudio en 2013 que calculaba que el coste del servicio es de 19,85 euros al mes. Trece años después, con la subida de precios en la actualidad esa cifra ahora está más cerca de los 30 euros.
Con la calculadora en la mano, para tener a un farmacéutico a jornada completa en exclusiva para el servicio de SPD y cobrando 30 euros habría que tener más de un centenar de pacientes mensuales. El coste mensual para el titular de un farmacéutico, según el actual convenio más los costes de la seguridad social, serían de unos 3.000 euros. También hay que añadir el coste de los blíster y demás material ,que está entre los 3 y los 4 euros por mes y paciente. También están los intangibles, como las ventas cruzadas que pueden ligarse al servicio y cuyo cálculo resulta de una dificultad extrema.